No sé si tormenta o volcán, si brisa o huracán es ella...
Tiene el pelo negro, como las noches en las que se fue forjando nuestra amistad, nuestra hermandad, los ojos celestes, brillantes, transparentes, liquidos muchas veces porque la injusticia la puede y la hace llorar...
entonces es tormenta desatada, furia al viento y clama defendiendo lo que cree justo.
Puede ser atrevida, la más seductora de las sirenas, volver loco a quien se proponga (de todas las formas imaginables) y la más pacifica de las gatitas suave y ronroneante si se siente contenta, feliz y atendida.
Es generosidad en un grado que yo no habia conocido nunca; da y se da de una forma que estremece, que invita a protegerla porque se desprotege al entregarse entera, sin rincones, sin dobleces... Incluso cuando duda entrega sus dudas buscando ayuda para comprenderlas y superarlas.
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